Las elecciones municipales de Chile y su alto abstencionismo
Si el gobierno de Sebastián Piñera necesitaba de alguna confirmación de que necesita prepararse para los comicios parlamentarios que serán celebrados en 2013, ahora ya lo tiene. La derecha chilena ha sufrido un importante impacto venido desde las urnas en las elecciones municipales realizadas en el último domingo.
Ni siquiera la comuna de Santiago se quedó fuera de este resultado. La independiente Josefa Errázuriz logró ser elegida en el lugar de Cristián Labbé, que lideraba el municipio de Concepción y Providencia desde hace 16 años. Labbé siempre fue muy polémico y no ha dejado de ser un ministro portavoz de la dictadura, ya que el exmilitar era la única autoridad elegida democráticamente que todavía defendía en público a Augusto Pinochet.
Con todo, lo que llama la atención no es el levante de la izquierda o un supuesto triunfo de Bachelet (como he leído en algún sitio), sino el alto índice de abstencionismo. Se produjo un récord en la caída de la participación ciudadana en las urnas, alcanzando como mucho un 43% de los que han acudido a votar y un 57% de los que no. Se trata de un importante porcentaje que tiene mucha influencia sobre los resultados.
En ocasiones anteriores he manifestado mi opinión sobre el voto en blanco, nulo, o el derecho de no votar. Sobra decir que son opciones democráticas y legítimas que pueden ser elegidas por el votante. Sin embargo, ¿dicho resultado que solo alcanza el 43% del electorado puede ser también considerado como legítimo?
Depois de virar o mundo, vi que a política é um talento de poucos, e a democracia verdadeira para privilegiados... "Para dar una vez en el clavo hay que dar cien en la herradura".
Mostrando entradas con la etiqueta abstencionismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta abstencionismo. Mostrar todas las entradas
martes, 30 de octubre de 2012
sábado, 5 de mayo de 2012
Ideologias extremistas, abstencionismo, crisis económica y desafección política: Bienvenidos a Grecia
Es un sentimiento colectivo: los
griegos van a las urnas sin ninguna esperanza en la mejora de sus condiciones
de vida. Además, se espera un 30% de abstencionismo, idea muy presente en los
jóvenes, principal victima del desempleo, dejando a más de la mitad de los que
tienen alrededor de 25 años sin perspectivas.
Ahora, el
sistema electoral de Grecia está compuesto a partir de una proporcionalidad
reforzada (para garantizar estabilidad gubernamental), formada por un umbral de
3% para que los partidos puedan estar representados en el Parlamento, aunque
también se permitía lograr la mayoría (151 de los 300 escaños) siempre que
estos correspondan a 39% de los votos. Con la nueva ley electoral a ser
aplicada por la primera vez en 2012, 250 sobre 300 se eligen mediante el sistema proporcional y la
distribución de escaños se extrae a partir del resultado de la
suma de todos los votos válidos reportados por las listas que hayan superado el
3% a nivel estatal se divide por el número de diputados a elegir – o sea
doscientos cincuenta . Se emplea este método para sacar el coeficiente
electoral. Luego hay una ulterior división entre los votos válidos conseguidos
por cada partido o coalición y dicho coeficiente para determinar la cantidad de
escaños que corresponden a las varias formaciones. En caso de que de todas
estas operaciones salga un número con decimales, se realiza una aproximación
por defecto. En este cómputo no se consideran los votos nulos o blancos (Ley
3434/2006), aunque según el Tribunal Constitucional (Supreme Special Court) se
trata de una expresión válida por parte de los ciudadanos, en la sentencia
12/2005. El partido que gana las elecciones recibe unos cincuenta
diputados más, si consigue, al menos, unos 101 escaños. Este
sistema se utiliza para que existan mayorías parlamentarias sólidas a lo largo
de la legislatura cuya duración es cuatro años.
El próximo 6 de mayo habrá unas elecciones que incluso Bruselas se preocupa con el resultado.
La cuna de la democracia debería tener en estas elecciones la mayor
demostración de sus herencias políticas, pero no es lo que aparenta ser. Por lo
menos no esta vez.
Grecia fue uno de los países más afectados por
la crisis económica en la zona euro, y consideraciones económicas a parte,
durante un cierto tiempo ha sufrido un acoso mucho mayor que el destinado
actualmente a España. Grecia hace parte de lo que se está llamando el grupo
PIGS (con un sabor irónico en el juego de palabras), formado por los países
afectados por la crisis, es decir, Portugal, Irlanda, Grecia y España. El hecho
es que los griegos están comportándose de manera peculiar ante todo, y
lógicamente que esto refleja sobremanera en la política.
Si la desafección política está
bastante evidenciada, en el escenario partidista también. El actual partido (el
PASOK - Movimiento Socialista Panhelénico) será claramente punido en las urnas.
Es un resultado evidente incluso cuando se observan los últimos mítines hechos
en el centro de Atenas, con el comercio cerrado por temor a protestas
violentas, y por la escasa cantidad de simpatizantes y militantes. Junto a
esto, considerando que el actual gobierno actúa en coalición con el partido
Nueva Democracia (otro de los 2 principales partidos del país, de
centro-derecha), hace con que los griegos les miren con una desconfianza arriba de la media, pues si los dos antes eran rivales declarados, hoy ambos tienen una
factura a pagar por la situación del país.
Esto abre un espacio importante para
otras opciones políticas con contenido extremista de izquierda o de
derecha (como neonazis, por más absurdo que pueda parecer). Además, en el ya
difícil Parlamento griego la tendencia es que haya aún más fragmentación después de estas elecciones. Son
32 partidos en la disputa del 6 de mayo, ante los 23 que se presentaron en las
elecciones anteriores. Y conforme los últimos sondeos, ya hay 10 nuevos
partidos que pueden lograr un espacio en el Parlamento, frente a los 5 de las
elecciones anteriores. Para complicar un poco más, si antes el PASOK y la Nueva
Democracia lograban los 80 por 100 de los votos, generando una alternancia en el poder desde 1974, ahora se
espera que no logren el 50%.
Un detalle
como mínimo curioso. La campaña electoral ha costado 29 millones de euros,
dinero este ahorrado a través de las medidas de austeridad. Vale recordar que
de este valor, por lo menos la mitad se estima que vinieron de las arcas del
Estado, aunque no hay fiabilidad de datos.
La única previsión que se puede extraer de estas elecciones es quizás la
más obvia: El resultado no agradará a Bruselas, y seguramente habrá una
paralización - aunque temporal - del Parlamento griego, hasta que se
definan las infinitas coaliciones que se generarán.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)